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Por Sergio Mejía.

A finales de este mes de noviembre se llevará a cabo el estreno internacional de Encanto, la que será la película animada número 60 de Walt Disney Animation Studios, quizás el estudio de animación más importante y reconocido a nivel mundial, pero el detalle importante es que será su primera película ambientada íntegramente en Colombia.

Es evidente cómo desde hace ya varios años, la industria del entretenimiento made in Hollywood, ha volcado su mirada hacia América Latina, buscando inicialmente capturar el enorme potencial a nivel de audiencia que tenemos, pero sobre todo porque ha encontrado en nuestras historias y nuestra cultura una potente fuente de inspiración para construir historias emotivas y exitosas. La industria de la animación también ha seguido la misma línea, el ejemplo de Coco (Pixar-Disney), y su predecesora The Book of life (The 20th Century Fox), son ejemplos recientes de prestigiosas películas animadas, cargadas de simbología cultural latinoamericana, que evocan valores, idiosincrasias, ritos y costumbres reconocibles. Incluso es aún más sugestivo, que una de las más importantes plataformas de streaming y VOD como Netflix haya apostado por la construcción de Maya and The Three, una serie de animación, construída y ambientada enteramente en una mesoamérica mágica y precolombina.

Completando esta llamativa tendencia nos encontramos con Encanto, una película que nos cuenta la historia de una extraordinaria familia, llamada los Madrigal, quienes viven en las montañas de Colombia, en una casa mágica, en medio de un pueblo vibrante, maravilloso y encantador llamado Encanto.

Imágenes: DISNEY

La película, que se estrenará en Estados Unidos precisamente el día de acción de gracias, Thanksgiving day, representa adicionalmente una apuesta muy alta para el mercado norteamericano, pues busca reconectar con las familias y llevarlas de nuevo a las salas de cine en esta era post pandemia. Este no es un dato menor, pues es bien sabido que los estrenos de las grandes películas de Hollywood son rigurosamente estudiados y muy bien calculados, buscando un éxito de taquilla y una visibilidad mundial.

Lo verdaderamente interesante de todo este panorama, es que Encanto es un excelente ejemplo de como para la industria del entretenimiento y la industria de la animación mundial

Nuestra cultura colombiana representa un potencial comercial atractivo, válido y muy interesante. Para ir un poco más lejos… Nuestras costumbres, nuestra idiosincrasia, nuestra geografía, han logrado impactar lo suficiente como para que se apueste por construir una historia animada alrededor de ello.

Quizás no todos lo saben, pero una película de animación, con una altísima inversión económica, técnica y de talento humano, como la que puede manejar un estudio como Disney, toma en producirse no menos de dos años, un tiempo bastante extenso para una película.

También cabe mencionar que sobre la mesa de importantes productores siempre existirá un listado de historias atractivas para llevar a cabo, pero solo una historia es la escogida como para embarcarse en la aventura de realizar una película animada, y si bien cada película que se hace en cualquier lugar del mundo es una moneda al aire, Hollywood y Disney, en este caso, poseen toda una infraestructura que analiza en detalle cada decisión, que ayuda a que las apuestas hechas, tengan una coherencia estética y comercial que garantice que esa moneda al aire caiga del lado correcto. En consecuencia, la decisión de producir Encanto, seguramente tuvo mucho respaldo.

Imágenes: DISNEY

Ahora bien, puede suceder que Encanto deslumbre con todas sus virtudes estéticas, técnicas, visuales e incluso musicales, pero puede que para algunos otros, su propuesta resulte ajena, llena de lugares comunes, interpretaciones equivocadas de nuestras tradiciones, exageraciones innecesarias o representaciones insatisfactorias de la cultura cafetera, lo cual tendría todo el sentido del mundo porque es una visión externa de nuestra realidad, una perspectiva internacional a todas luces.

Lo realmente significativo es que ante los ojos del mundo ¡Nuestra cultura es altamente atractiva! Ya García Marquez internacionalizó parte de esta cultura y la convirtió en todo un género, la magia sobre la cuál están construidos los personajes de Encanto, es parte de esta herencia literaria (tampoco es gratuita esa alusión directa a la mariposas amarillas que aparecen en el tráiler). Nuestras costumbres, nuestras historias y nuestra geografía indudablemente son fuente de inspiración para construir mundos fantásticos.

Para los que trabajamos en animación y hemos apostado estos años por construir historias propias, el estreno de Encanto es un evento único, que nos sirve de excusa para entender en primer lugar, que la animación es un vehículo extraordinario para contar historias, para resignificar y ofrecer un mirada única, colorida e incluso mágica de nuestra realidad. En segundo lugar, independientemente del éxito que pueda tener esta película, su sola existencia sirve de pretexto para entender que nuestras historias pueden tener un impacto mediático y comercial relevante en la industria del entretenimiento, por lo que es necesario reflexionar sobre la importancia de apostar por contar nuestras propias historias, capitalizar ese patrimonio cultural tan rico y tan nuestro, y de paso, construir memoria.

Imágenes: DISNEY

Por último, es innegable el impacto que una película, y sobre todo de animación, puede tener sobre nuestros niños; posiblemente para ellxs, Encanto se convertirá en un referente y una fuente de inspiración, como lo fueron para nosotros aquellas películas que conquistaron nuestro corazón y nuestra memoria. De esta manera y gracias a una iniciativa como la que nos ofrece Disney, tenemos una nueva oportunidad para sacar ventaja de la potencialidad que ofrece la realidad de nuestro país, y aprovecharla como creadores y productores de contenido.

No quería dejar pasar el hecho, no menos importante, y es que las recientes producciones animadas de carácter comercial están construyendo sus narrativas a partir de personajes femeninos poderosos y complejos: Raya and the Last Dragon, Maya and The Three, Moana, Frozen, Judy Hopps (Zootopia) e incluso Encanto, que desarrolla su historia a partir de Mirabel, un personaje femenino que, contrario a todos sus familiares, no posee mágicos poderes, pero gracias a esto, está destinada a salvar a su familia y su territorio.

Si bien los personajes femeninos protagónicos en las películas de animación no son para nada nuevos (Blancanieves 1937, la Sirenita 1989, Pocahontas 1995, por mencionar algunas), si es novedoso el rol y el enfoque que estas nuevas protagonistas tienen sobre el desarrollo de la trama: Participativas, empoderadas y definitivas… Estamos ante los nuevos viajes de la heroína, como bien lo definiría Yolanda Barrasa, gran colega, dramaturga y guionista.

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